para traer aires nuevos,
esos que dejan que el alma
haga recorrido añejo,
se acuerde de lo que su cuerpo era
regresando de nuevo al centro,
el que no debió haber perdido,
en los huracanes recios.
No es que se pida eternidad clara,
tan solo disfrute del tiempo,
de lo que traiga en sí mismo cada momento,
porque las sorpresas de vida,
calan hasta los huesos,
y con frases inventadas,
levantan cercas, rejas
y las cárceles del talento.
"Como eres mi invitada,
no hace falta que traigas nada,
solo tu cuerpo,
tu alma y esa preciosa sonrisa
que es preludio de algo bueno",
y en sí lo protocolario,
se vuelve dulce por convenio,
la tendencia de dos calmas
que quieren vivir en el contento,
sin enfoques que distraigan
de lo que les sale bello.
Depende de lo que me pierda,
llegará el disfrute de cuerpos,
puede ser que no lo sepa,
pero lo tengo aireado
por el viento nuevo
con nuevos aires frescos
que me dicen que mantengo
lo que creí dormido
por falta de estímulo cierto.
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