con el alma sangrante
y el corazón descarnado,
atravieso el momento
del dolor dando espasmos,
aturdiendo a mi cordura
pese a saber dónde ando.
Aquí dejo tus palabras rotas,
tus promesas no cumplidas,
tu trampantojo calculado
con el que arrasaste mi vida,
aquí queda tu sablazo
que dejó temblando mi sonrisa.
He querido lo que yo era,
creyendo que lo tenías,
vi en ti a mi reflejo,
pero solo fue tu cobardía,
tu ser mugriento de afectos,
que calcaste como espía,
lo que fue mi confianza plena,
que a tí te abastecía,
alma vacía de amor,
que esquilmaba la mía,
saco sin fondo con ansias
de empobrecer mi valía.
Y tu deshonestidad apesta,
cuando recuerdo mis días,
tus juegos de besos repartidos fuera
y a mí me los escondías,
traicionada sin saberlo
casi te doy toda la vida,
sin pudor ni culpa por ello,
me vendías tu película,
años de gran sed en tu desierto,
mientras tú te divertías.








